miércoles, 15 de octubre de 2014

1.760 Regato del Agua Gil. Las Fundaciones de los Lozano

        He considerado siempre de gran importancia para la historia de Nogales la zona de Valdehierro. El Nogales Antiguo.
       En esta zona del regato de la Bejarana (del agua gil) debían abundar nogales. Todavía quedan algunos. De ahí el nombre de nuestro pueblo. No estoy de acuerdo con la teoría de que el nombre de Nogales procede de un apellido que era muy común en la zona.Se puede comprobar que de "común" nada. Si acaso he encontrado alguno en el siglo XIX.

     Este regato es el del que más noticias tenemos en documentos antiguos. Es lógico que a su alrededor se establecieran los primeros pobladores de Nogales, dejando a un lado a árabes, visigodos, romanos y otros pueblos "primitivos" que diría "El Zapo". Recoge agua de una gran cuenca y lluviosa. De sus riadas podrían hablar más de uno.




       En sus orillas se concentraban una serie de propiedades privadas, normalmente cercadas (cercados) para que no entraran los ganados de la gente de Nogales que pastaban por "los baldíos" (terrenos no labrados ni cercados cuyos aprovechamientos eran del Concejo o Ayuntamiento). Estos cercados se llamaban "de pan tomar". Se sembraban normalmente de cereales. En el siglo XVIII se empezaron a plantar de viña y olivos. Una de sus zonas se llama "Viñas Grandes" y otra "Viña Chica o Viñita". Y el sesmo que existe a la derecha de la huerta de los Álamos desde la rivera, se llamaba "de las viñas".



           Casi todos los cercados tenían que pagar unos reales a la "colecturía de ánimas", que venía a ser como una cooperativa a la que se le pagaba una cuota anual con la finalidad de decir misas por las ánimas del Purgatorio. Normalmente, las almas de anteriores propietarios de cercados que los habían dejado con esas "mandas" en sus testamentos. Para entenderlo mejor, podríamos decir que se trataba de una fincas con hipoteca, con una carga; y aunque se vendieran, la carga iba con ellas.En nuestros tiempos puede parecer un tanto Increíble.


             Esto era algo muy común en aquella época. El cuadro grande de la iglesia nos lo prueba. De Nogales tengo constancia de varios casos, alguno de ellos en el siglo XX, como la fundación de Don José Bernáldez Grinda, que dejó una obra pía, el Asilo para pobres, a cuyo sostenimiento estaban obligadas las rentas de una serie de fincas. La principal, Los Espartales. En otro artículo hablo de él. 


        La más antigua, la capellanía del presbítero (cura) Juan Sánchez Delgado del s. XVII, que tenía, entre otros, el cercado de la ermita de San Juan, el "cercao del Morisco" (los caños) y una casa en la calle de la Iglesia. La administró como capellán su sobrino Francisco Román Delgado, que tuvo que estudiar para cura si quería vivir del capital. 


     Parientes de los anteriores eran Isabel y Clara Pérez Román, solteras, que dejaron cada una un "vínculo" (serie de bienes vinculados a una carga de misas) alrededor del año de 1.740: el molino de Toro, varias casas en las calles de la Callita y de la Iglesia (una de ellas está ahora incorporada a nuestro Ayuntamiento), el huerto chico de la Fuente Grande, y unos cuantos cercados y olivares; viñas y casas en Salvatierra y una huerta en Salvaleón. Se los dejaron a los hijos de su sobrina María González, casada con el primer Lozano.


        Otra vínculo fundó el Sacerdote Don Pedro Lozano, hijo del matrimonio anterior. Don Pedro estuvo acumulando patrimonio para que después de muerto se le dijeran 1.000 misas. Su testamento es una verdadera obra de arte de 60 folios con buena letra en el que plasma todas sus mandas. En él he podido descubrir que fue Don Pedro quien mandó hacer las dos capillas de la iglesia sobre el 1.770 y lo que costaron, adelantando de su bolsillo unos 5.000 reales. Su testamento forma parte del expediente del "Patronato de legos" junto con el pleito por el molino del Puente, y las escrituras de todos los bienes que deja para la Obra. Este expediente se encuentra encuadernado en piel de cochina con cierre de tripa de gato.  Muy bien conservado y hallado en casa de Juan Manuel Salas. Me dio la impresión de que nadie lo había abierto en los dos últimos siglos. Más abajo os pongo unas fotos. 




       Los bienes que asignó a su causa fueron de todo tipo: cercados que veis en el plano de arriba, el Molino del Puente, la casa nº 11 de la calle de la Iglesia y su bodega por la puerta falsa para la calle de San Juan, la huerta de los Álamos, etc.


         Los vínculos, los patronatos y las capellanías servían también para sustentar a los clérigos de la familia. Don Pedro tuvo a muchos parientes curas: su tío abuelo Juan Sánchez Delgado, su tío Francisco y a tres sobrinos. Dejó su "vínculo" para su sobrino D. Juan Carlos Guisado Lozano, hijo de su hermana Catalina. El de Clara fue para Don Cayetano Lozano Torres, hijo de su hermano Bartolomé; y el de Isabel fue a parar a Don Juan de Dios Lozano, hijo de su hermano Juan Lozano. Tras la muerte de estos últimos Fueron pasando a otros herederos no sacerdotes y así hasta nuestros tiempos, en que algunos pertenecen todavía a las familias: Lozano, Domínguez, Torres y Salas.


       Como sé que es difícil de entender el tema de los parentescos, me voy a lanzar a poneros, por si a alguien le interesa como curiosidad, el árbol de los Lozano, historia viva de Nogales sin duda. Aunque posiblemente vaya a desaparecer el apellido en la próxima generación, somos muchos todavía. Los que viven y aparecen en él ya lo habrán visto, espero.


 (Si no lo veis bien, pinchad sobre la imagen)
La última rama hallada de los Lozano

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