domingo, 30 de noviembre de 2025

El Regío

 

El Re-egído


Está claro que los nombres dicen mucho del origen de lo nombrado. Esto nos ha pasado con la finca “El Regío”. Única de las 6 que en el término de Nogales superan las 200 has. y de la que poco sabíamos.

Hemos descubierto que Regío viene de Re-egido. El otro ejido, un nuevo ejido creado por el Ducado cuando el original y más próximo a la población pierde su utilidad comunitaria por la intensificación de los cercados cultivados, que supuso una forma de privatización del mismo.

No sabemos el momento, desde luego antes del siglo XVIII, en el que el Duque, respondiendo a las peticiones del pueblo, toma la decisión de dar este nuevo ejido más alejado de la población.

Para ello, el Ducado segrega un área de forma rectangular de unas 150 has (225 fns) pertenecientes a la “dehesa boyal” de Salvaleón, o a los baldíos de “Balbellido”, frente a la zona de Caballerías de la Desa de Nogales, separado por la Rivera.

No sabemos si fue compra, o permuta por otros terrenos por la zona de los Madroñales. Unas tierras que pasan a formar parte del término de Nogales con la categoría de "ejido común", que podían aprovechar todos los vecinos.


Linda por N con la Rivera de la Pata de la Mora y Desa de Nogales; por E con término de Salvatierra; por O con el de Salvaleón, y por el S, con los términos de ambos pueblos. En ella se encuentran las ruinas de la ermita de Santiago, de finales del siglo XIII; de cuando Salvaleón pertenecía a la orden de Santiago.

El objetivo de la operación no parece que se consiguiera, pues en 1791, en las respuestas al Interrogatorio para la Real Audiencia, el párroco de Nogales, D. Agustín Mexía de Salas expone la situación de abandono en que se encuentran estos sitios más alejados del pueblo:

”En la dicha Deesa del Novillero se hallan también incultos los sitios del Regido, Caballerías y Cabezos Altos, poblados de matas de encina y alcornoque que solo sirven para abrigo de fieras, y por lo mismo nada producen a los propios y no hay otro medio para hacerlos útiles que resalvar y olivar dichas matas por carga vecinal”.

En el mismo documento, en el informe que emite el encargado de recopilar la información, apunta a la posible causa del abandono de la Desa:

“En la dehesa boyal hay bastante monte bajo poblado de chaparros, que están acusando a estos vecinos por su descuido en no tenerlos resalvados y la causa es ser hacienda del común en que no toma interés ningún vecino particular”.

Como dijo aquel “lo que es de todos, no es de nadie”. En descargo de los vecinos de Nogales, hay que decir que, según entendidos en la materia, estas tierras no son de la mejor que podemos encontrar en Nogales. Su baja productividad no compensaba el esfuerzo que había que hacer para poner en explotación tanto monte bajo.

Posiblemente, todo ello trajo consigo el que fueran los tres primeros trozos de nuestra Desa que vendiera el Ayuntamiento en la primera mitad del siglo XIX. Creemos que sería en los años 40, cuando Francisco Romero de Tejada (hermano de Pedro el de la Jarilla) quien compra el Regío (150 Has.), junto con la parte de la Desa de “Caballerías”(donde está el cortijo) y Cabezos Altos (100 Has). Además de las parcelas en el termino de Salvaleón que conformaron la finca de más de 400 has.


Era D. Francisco un gran comerciante exportador de lana. De ahí que construyera en el meandro que hace la Rivera en la Pata de la Mora un impresionante complejo para lavar la lana, que no sabemos si llegó a funcionar. Por los sillares que aún están repartidos en los alrededores, parece que tenía intención de construir una presa que garantizara el suministro de agua para el funcionamiento del lavadero en pleno verano.

Murió el empresario en 1867, a los 70 años de edad, pasando la propiedad de la finca a su mujer, María Assó, quien en 1890 seguía siendo titular. Creemos que fue ella o sus herederos quienes vendieron la finca a D. José (García) Tercero Torrado. Que fue Gobernador de Badajoz en época de la I República Española. Estuvo casado con Carmen Torres Pérez, de Santa Marta e hija de Celestino Torres, gran luchador contra un Ducado que quería mantener los privilegios de la nobleza, abolidos ya en 1836-37.

Tercero, junto a su mujer, dejaron la fundación <<Tercero Torres>> patrocinando escuelas públicas para los niños más desfavorecidos de Santa Marta.

Por lo que podemos deducir de su biografía, según el porrinero Pedro García Corrales, la finca pasa a una pariente de Don José, Matilde Torrado Algaba, casada con Antonio Fernández Estévez. Quien, una vez viudo, vuelve a casarse con Concepción Salazar Pacheco. En cuya familia creemos continúa la finca.

En el catastro de Nogales de 1919, aparecen como titulares de 8 parcelas en el término de Nogales, la viuda e hijos de Juan Fernández Martínez. Con un total de 243 Has.

Como interesados por el pasado de Nogales, nos queda por averiguar la fecha y los motivos que llevaron al Ayuntamiento de Nogales a vender esas parcelas de la finca del pueblo al empresario de Almendralejo, Francisco Romero de Tejada, antes de la Desamortización de Madoz de 1855. Pues en el Catastro de 1852, ya aparece D. Francisco contribuyendo por ella.



Anexo:
      
            Acontinuación pegamos la entrada hecha en facebook sobre el término REGÍO


Toponimia Nogálica. El Regío

(esta entrada ha sido actualizada el 23/11 con otra referencia a Regido de Solana. Más condretamente dice : "Regido de afuera"?
Creemos que casi todo el mundo, alguna vez se habrá preguntado de dónde vienen los nombres de los sitios del pueblo que conocemos. Muchas veces estamos tan acostumbrados a ellos, que no nos parecen extraños, y otras veces abandonamos la idea de averiguar su porqué, convencidos de que es tarea imposible.
Para nosotros, metidos en averiguaciones históricas como estamos, es simplemente un aspecto más a indagar.
Descubrimos que Gimón o Jimón (el regato que pasa por las eras), viene simplemente del castellano antiguo que significaba LIMÓN. Y que la Rivera era de los Jimonetes, ahora Limonetes.
Sabemos también ahora que el Cabezo Meseguero, es el cabezo desde donde un guarda cuidaba las mieses, los sembrados. Y que el arroyo o regato de El Alguacil (también de la Bejarana), no era tal, sino del AguaGil, porque el agua venía de una zona que se le llamaban "el sitio de Gil". Posiblemente uno de los muchos Gil, no sabemos si nombre o apellido, que había en Salvaleón.
Anoche descubrimos otro releyendo el libro del zafrense Manuel Sánchez Gómez-Coronado, "El Ducado de Feria al final del Antiguo Régimen". Se trata del término que da nombre a una finca de nuestro término municipal: El Regío.
Muchas vueltas le habíamos dado al nombre. Que si vendría de algo del rey; del cargo de regidor en el Concejo municipal… Nada. Lo dejábamos, ya saldría.

Pero mira por donde, Gómez-Coronado, cuando nos habla de las dehesas de propios (del Ayuntamiento) de Oliva de la Frontera, dice: “… Boyal de 2230 fn, y los ejidos y reejidos…”. Ahí está, REEJIDOS. La “G” nos desorientaba. Y ¿Qué es un reejido? Ni la Inteligencia Artificial lo sabe por ahora. Pero está claro que debiera ser algo muy parecido a un Ejido, que sí sabemos lo que és: un terreno pegado a la población y que pertenecía al común de los vecinos, concedido en su repoblación por el rey, señor o la Iglesia.
Pero es que el Regío no está cerca de la Nogales. Pues quizás por eso se le llamara reejido. Porque teniendo la misma consideración de terreno común y que podía utilizar todo el vecindario como un ejido, se hallaba apartado de la población. Hemos preguntado a Antonio Valero , cronista de Oliva, y nos cuenta que esas fincas se vendieron y es difícil de localizar cuáles eran exactamente los reejidos.
Porque, y eso no lo sabrá mucha gente, el Regío formaba parte de la Desa. De la finca del pueblo. Así aparece en la documentación antigua. Y también lo pone Gómez-Coronado dos párrafos más arriba, “… la dehesa de Propios ocupaba 1.200 fns…” Unas 800 hectáreas. La Desa son unas 470, más 250 del Regío, pues más o menos.
En las respuestas al Interrogatorio para la Real Audiencia de 1791, dice: “… En este pueblo y su término jurisdicional y en particular en el Sitio de Jil, de Sierra de Maria Andres, regio y cavallerias en la dehesa de propios, que se hallan incultos…” Tanto el Regío como Cavallerías estaban en la Desa de Propios.

En su estudio "La organización del terrazgo agropecuario
en Extremadura (siglos XV-XVI)" Julián CLEMENTE RAMOS nos da pista sobre las causas que dieron lugar a crear ejidos lejos de las poblaciones. La intensificación del aprovechamiento de los ejidos cercanos a los pueblos con cultivos y cercados, que reducían los espacios reservados para los fines que originariamente tenían los ejidos.

martes, 18 de noviembre de 2025

Huerta de Los Álamos


 

I.- Huerta de Los Álamos (1700-2025)

Se encuentra situada en el baldío (que no se labra) de Los Llanos. En el valle que forma el regato que baja de la Mina de Monsalud, antiguo Valdelucas, en el asiento de la Oliva. Al sur de lo que antiguamente se llamó Las Andas y después La Brígida. Sé que algunos de estos nombres, como nosotros, no los habréis escuchado nunca. En el siglo XVIII, Don Pedro Lozano en su testamento, la describe así: “… a el sitio de Las Andas, toda murada y con su casa dentro de ella; con tierra de legumbres, poblada de muchos árboles frutales, con agua de pie, con alameda de álamos blancos y con treinta plantones de olivos”.
Está situada en una zona que ha sido poblada desde la prehistoria. En sus alrededores se han descubierto multitud de tumbas de pueblos primitivos.
Es huerta que se riega con “agua de pie”, de manantial. De un manantial que, como veremos, en un principio no se encontraba dentro de la huerta.
En cuanto a la propiedad de la tierra, era una “heredad”, que quiere decir que se podía heredar y vender libremente, pues no era terreno del Duque. Dice en la escritura Cristóbal Martín “… una huerta que tengo por mía propia en virtud de justo título y me tocó por fin y muerte de mis padres…” En Nogales, en el XVIII, solo había unas 30 o 40 fanegas que no fueran del Duque o del pueblo.
1590. “Venta que Alonso Marín y Juana Domínguez, su mujer, otorgaron a favor del duque de Feria, de una huerta alameda en término de la villa de Nogales llamada de matasanos, bajo ciertos linderos. Están los instrumentos de pertenencia”
Esta es una referencia del archivo de la casa ducal de Medinaceli. Solo con esa descripción que hace del documento no podemos saber con seguridad si se refiere a la huerta de los Álamos a la de Las Moreras.
Por lo de “Alameda”, podía referirse a ésta. Y por lo de “Matasanos” a la de Las Moreras, en San Juan. Nos inclinamos más porque fuera esta última. El ducado, por las normas del Mayorazgo, vender, lo que se dice vender, no podía. Si acaso darlo en arrendamiento perpetuo a cambio de una renta o pensión (Censo)
El caso es que en algún momento del siglo XVII, un tal Alonso Bootello, (clérigo de Barcarrota) adquiere la huerta y la incluye entre los bienes que deja para su capellanía. En 1637, encontramos a Don Alonso viviendo en la calle Mesones de Barcarrota, y hace un donativo de 88 reales para ayudar a la situación económica por la que estaba pasando España. (Mira Caballos)
1701.- D. Andrés Bootello de San Juan, vecino de Barcarrota, y sucesor de Don Alonso, la vende a María de Toro, viuda de Cristóbal Martín. Con la obligación de liberarla de una renta de 3 ducados y medio que cada año tenía que pagar su poseedor a una fundación (Capellanía) que el Alonso dejó para que le dijeran misas por su alma.
Nota original de 1754

1712.- Como hemos dicho, el manantial o fuente que daba agua a la huerta no estaba en principio dentro de ella. Lo que dio pie a que el colindante por abajo, Lorenzo Marín (o Martín) Mangas, quisiera también servirse de las aguas para regar su cercado, construyendo al efecto una alberca.

Como es natural, Cristóbal Martín Toro, hijo de Cristóbal y María de Toro, propietario en aquel momento, inicia un pleito ante el alcalde, Andrés Martín Cañamero y el “personero” Esteban Diosdado. El juicio se resuelve a favor de Cristóbal por no haber agua suficiente para los dos, y ser esta huerta la que más tiempo venía utilizando el agua. Es más, la sentencia declara “...pertenecer a dicha heredad de huerta toda el agua y dicha fuente”. Se reconoce que la fuente es parte de la huerta, aunque esté fuera de ella.
3 fanegas en la actualidad.


1724.- Este año, ante notario eclesiástico, Cristóbal hace un reconocimiento de la obligación que su madre dejó en testamento para quien fuera el propietario de la huerta. La obligación consistía en pagar 6 reales al año a la Colecturía de Misas Perpetuas (cofradía de Ánimas Benditas del Purgatorio)

1754.- Cristóbal vende la huerta al cura Don Pedro Lozano por 2.530 reales, y con la carga de pagar los 6 reales para misas de Ánimas. Don Pedro también se compromete a pagar los 6 reales.(Al final iban a ser para él…)
1754 Comienzo escritura de venta

En escritura de venta, Cristóbal la describe como “… una huerta que tengo por mía propia en virtud de justo título y me tocó por fin y muerte de mis padres, que está en el término de dicha villa de Nogales. Cercada, con arboleda, alameda y su casa dentro de ella. Que linda y está al sitio que llaman del asiento de la Oliva en el baldío de dicha villa, y por la parte de abajo con cercado de los menores de Lorenzo Mangas, y con asiento que llaman Las Andas, con fuente de pie…”
Pudiera ser Don Pedro

1779.- En su testamento, Don Pedro Lozano instituye una fundación con la mayor parte de su patrimonio: molino del puente, su casa en la calle de la Iglesia, cercados, olivares y la huerta de los Álamos. Y se lo deja a su sobrino, también cura, Juan Carlos Guisado Lozano, con la obligación de que se le digan una serie de misas al año a perpetuidad. Obligación que comprometía a todos lo que se fueran sucediendo en esos bienes.

1800. No sabemos exactamente cuando murió Juan Carlos, el cura. Pero suponemos que a su muerte le sucedió su hermana M.ª Dolores, después de algún pleito con su otra hermana Catalina. M.ª Dolores estaba casada con el hidalgo D. Fco. Mexia de Salas, con quien tuvo 5 hijos. De entre ellos, Toribio que heredó la huerta.
Casa de Mª Dolores Guisado Lozano
Después de los Dominguez Domínguez

1850.- A Toribio le sucedió su única hija María Dolores que estaba casada con el comerciante porrinero Alonso Domínguez Martín. Tuvieron 2 hijas, Remedios y Matilde, y un hijo médico, Emilio, que vivió y ejerció en La Torre, en donde compró la finca Solís. Es precisamente él quien hereda la huerta en el penúltimo decenio del siglo XIX.

1910.- Muere Emilio en La Torre, soltero y sin descendencia que sepamos, volviendo el capital a sus dos hermanas casadas en Nogales. Remedios, con el médico D. José Domínguez, y Matilde, con Alonso Torres Martín, de Salvaleón y padres de Don José Ramón.

Casa de Alonso Dominguez Martín y María Dolores M de Salas
Padres de Remedios, Matilde y Emilio

La huerta cae en la familia de Remedios, pasando a su hijo José David, hermano de Doña Mª Josefa, mujer de Don Jacinto Jarones

1945.- Llega de Salvaleón a vivir en la huerta, Pedro Chamorro Marín, su mujer Isabel Cuenda Rocha, y sus 3 hijas mayores. No sabemos si en un principio la arriendan y la compran más tarde; o la compran desde un primer momento. Sus hijas seguro que lo saben.

Este matrimonio vino a vivir al pueblo en los años 60 en la calle Virgen de Guadalupe. Sus hijas, que viven en Badajoz, siguen siendo las actuales propietarias de esta bonita huerta, en la que pasan algunas temporadas.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Los Huertos

 

Los huertos de la Fuente Grande.



            Seguramente los huertos nacieron con la fuente. De tiempo inmemorial. Muchas han sido las gentes que a su alrededor se han establecido a lo largo de los tiempos.

            Donde hay manantial hay vida. Y la Fuente Grande es un manantial importante. Nunca se ha secado.

           Las primeras referencias de la Grande y por ende de sus huertos, nos lo cuenta la fuente misma. En su muro sur aparece el triple escudo con las armas de los Figueroa-Manuel, de Don Lorenzo y Señora, I condes de Feria. Escudo de Don Gómez, hijo de ellos. Luego podemos datarla entre 1448 y 1464. Éste último, en el que se termina el Castillo.

           Sin embargo, no podemos decir lo mismo de los huertos. No hay ningún resto o documento que nos hable de ellos y sus propietarios hasta finales de siglo XVII.

           Hasta donde conocemos, siempre ha habido 3 huertos que aprovecharan las aguas sobrantes de esta fuente. Seguramente en algunas épocas, sobre todo el más grande, haya estado repartido entre varios hortelanos con un contrato de aparcería. “Al tercio” como manda la costumbre en Nogales.

          Seguramente, venga también de tiempo inmemorial, la costumbre, normalizada por el tiempo, del reparto del agua entre los tres. Según ha llegado a nuestros tiempos, el huerto Grande tiene derecho al agua sobrante, todos los días, de las 8:00 a 20:00. Y los otros dos, en noches alternas de las 20:00 h de un día a las 8:00 del día siguiente. Turnos que hasta ahora no hemos podido encontrar en ninguna documentación.


1.- HUERTO   CHICO.

      (Más conocido por el de Felisina)


         Un huerto que en 300 años pasa de los Lozano a los Torres, para terminar en Ramírez. Y actualmente de un García, Ricardo.

          Fue por 1660, que se casaron Bartolomé Román Delgado y María González “La Bolsica”. Tuvieron varios hijos. Entre ellos, a Bartolomé Román Delgado“el Mozo”. Y después vendrían Clara (1668) e Isabel (1671) Pérez Román. (Aún no existía norma de cómo se tenían que ordenar los apellidos)

            

                   Bartolomé “el Mozo” casó con Francisca Rodríguez en los años 80 del 1600, y tuvieron entre otros hijos a dos niñas, Catalina de Salas y María González. Casadas, la primera con Cayetano de Torres Fonseca, y la 2ª con Juan Lozano Muñoz, de Salvaleón. Todos vivían entre las calles Iglesia y la Callita.


       

         En 1736, las dos hermanas solteras,
Clara e Isabel, mueren el mismo día, con una hora de diferencia. No sabemos si de intoxicación. En sus testamentos, dejaron una serie de bienes a sus herederos, entre los que estaban, varias casas (una en Salvatierra), cercados, un molino (San Juan), olivares y un huerto. Siempre con la obligación para sus herederos de que con sus rentas les dijeran misas a perpetuidad, por lo que no podían enajenarlos. Era lo que legalmente se llamaban “Vínculos” (Obligaciones). Una carga o gravamen sobre bienes.


           En 1748, los hermanos Pedro y Bartolomé Lozano constituyen ante notario las dos fundaciones que ordenaron cada una de las hermanas Pérez Román, sus tías abuelas, repartiendo los bienes en dos “vínculos”: El de Clara para Bartolomé y el de Isabel para Pedro, el cura.

El huerto Chico, de 3 celemines (un 1/4 de fanega), cayó entre los que dejaba Isabel a su sobrino nieto el cura D. Pedro Lozano. Lindaba entonces, según escrituras, por el sur con la Fuente Grande, norte huerto de Maria González la Torita, y otro del notario Alonso Mexía Gata.
A la muerte de D. Pedro Lozano, en 1779, pasa su vínculo a su sobrino D. Cayetano Lozano Torres, también cura.
El 27 de sept de 1821, el Gobierno del “Trienio Liberal”, aprueba una ley por la que se podía vender o donar la mitad de los bienes que pertenecieran a este tipo de fundaciones (vínculos). Dejando la otra mitad para quien le correspondiera por el orden de sucesión que hubiera establecido el fundador o fundadora.
En este caso, Don Cayetano hace dos partes del suyo. La parte en la que estaba el huerto se la deja a su muerte a su primo Juan de Torres. Y Siempre con la carga de unas misas al año por su antepasada Isabel. En 1822 muere Don Cayetano, pasando su mitad del vínculo a su primo Juan de Torres Fonseca.
En 1823 vuelve Fernando VII y deroga todas las leyes del gobierno “revolucionario”, declarando nulas todas las ventas y donaciones que se hubieran hecho de bienes de los vínculos. Por lo que Juan de Dios Lozano (otro primo cura de don Cayetano) reclama el vínculo para sí, por ser su sucesor en el orden que mandaron las hermanas Clara e Isabel Pérez Román, y pide a Juan de Torres que deje la posesión de lo recibido en testamento, entre ello, el huerto chico.
1825. Juan de Torres contesta a la demanda del cura Juan de Dios Lozano, diciéndole que no piensa abandonar el huerto, a no ser que le pague el coste de las hortalizas que allí sembró.
Lo cierto es que en 1833 muere Fernando VII, y se vuelven de nuevo las tornas, dándose por buenas las leyes del Trienio Liberal. por lo que suponemos que pasaría de nuevo la propiedad de aquella mitad a los Torres. Más concretamente, a la hija de Juan Torres, Francisca Torres Torres.
Casa  de Francisca Torres Torres

1850. El marido de Francisca, Alonso Torres, pide que se abra el archivo y se compruebe el expediente de la separación de los bienes que se hizo en 1821. Suponemos que la cosa de la devolución del huerto u otros bienes no estaba nada clara.
En 1870, los tres dueños de los bienes de los 2 vínculos: el médico Juan Antonio Dguez Aveo, Mateo Dguez y Fca. Torres Torres inician un expediente, por medio del cura D. Santiago Bernáldez, para pedir al obispado que le rebaje la carga de misas. Salían muy caras por tener que venir a decirlas un sacerdote de fuera. En el Obispado se lían con los reales y ducados, y resultan las misas aún más caras, por lo que ni contestan al Provisor del Obispado.

A finales de 1870, muere Francisca, y en la partición de su herencia en 1873, hereda el huerto su hija Bernardina. Mujer de Romualdo Ramírez Martín. Quienes en 1878 levantan definitivamente las cargas de misas de los bienes del vínculo. Por el huerto pagan 500 reales, quedando libre de misas.
1899. Muere Bernardina. Y al año siguiente Romualdo, heredando el huerto su hijo Juan José Ramírez Torres.
1922. Fallece Juan José y al año siguiente Estrella, su mujer, quedando huérfanos sus hijos, todos menores. Por lo que existe un periodo en el que el huerto pertenece a todos lo hijos proindiviso.
1931. Al casarse Estrella, se hace la partición entre los hermanos, adjudicándose el huerto Felisa Ramírez Torres.
2012- Muere Felisa, y pasa el huerto a sus herederos, Quienes un año más tarde lo venden a Carmen Corrales García y Ricardo García Ladera.


2.- HUERTO GRANDE (Más conocido por el de Alfonso)



Tiene el huerto Grande una superficie de poco más de una fanega, dividida en varias tablas según niveles. Posee desde antiguo 3 albercas para regar las distintas tablas. En tiempos recientes se construyó una piscina. Ha tenido siempre una casa para hortelano, ampliada con posterioridad.

1724.- En una copia sacada de un libro de fábrica (cuentas de la Parroquía), nos aparece como lindero de un olivar que también linda con la fuente Grande, un huerto de un tal Josef Martín Delgado. Lo que no sabemos si lo tenía en propiedad, pues dice que solo lo posee. Puede que fuera arrendatario o aparcero.
1748.- Pero la primera referencia clara que tenemos de él, es en la escritura de fundación del vínculo de las hermanas Pérez Román. Aparece el huerto grande como lindero por el norte, y cuya propietaria era María González "La Torita", quizás viuda ya del Joséf Martín que aparece en el libro de fábrica de 1724.
1779. Después, en el testamento del cura D.Pedro Lozano hace mención a una fundación que creó María “La Torita” (de Toro), y de la cual dejó como administrador a D. Pedro. El fin de la fundación era la compra de una lámpara de plata del tamaño que otra que había en la iglesia alumbrando el Santísimo. Para financiarla, una vez muerto su heredero y sobrino Cristóbal Martín Toro, el huerto debía arrendarse hasta que hubiera suficiente dinero para la compra.
Fueron los Martín una familia muy antigua en Nogales. No descartamos que descendieran de uno de los tres primeros pobladores de Nogales en 1448. De Alfón Martín de Escoba. Estos Martín, tuvieron la huerta de los Álamos hasta que se la vendió Cristóbal al cura Don Pedro Lozano en 1754.
Cristóbal Martín, creemos que moriría sobre 1770, y que a nosotros nos conste, murió Don Pedro y aún no se había recogido suficiente dinero para comprar la luminaria. El cura arrendó el huerto primero por 4 años a Vitorio de Torres, y después a Juan Fernández, quien llevaba 1 año. Y por lo que vemos el Vitorio se retrasaba un poco en los pagos.
1785. Siguiendo la historia, y suponiendo que la lámpara se terminara comprando, el huerto quedó libre del arrendamiento para uso y disfrute de su propietario, que no fue otro que José Martín Galeas, el hijo de Cristóbal. (Galeas es apellido originario de Almendral, aunque llevaba ya tiempo en Nogales unido al Martín). José estaba casado con María Pascual Ramírez.
1793.- Este matrimonio, ya lo hemos publicado, hipotecó el huerto en 15.000 reales para garantizar el arrendamiento de los diezmos para la Iglesia. Vivían en la calle de la Iglesia 4, y tenían 3 hijas: Josefa, Isabel y María. A la muerte de sus padres, principios del siglo XIX, éstas dos últimas compartieron una serie de propiedades, entre las que se encontraba el huerto. La escritura hace alusión al pago al Concejo de 5 reales al año. Por lo que podemos suponer que los huertos pertenecían a los ejidos de Nogales.
Casa de María Martín y José Ramírez 
1810.- Isabel casa con José Ramírez Domínguez, natural de Salvatierra, y en su escritura de dote, aparece la mitad del huerto que le pertenecía. La otra mitad era de su hermana María que estaba casada con Francisco Caballo. A José e Isabel le vivieron 3 hijos: Juan José, Romualdo y Tomás.
1861.- Muere Isabel Martín, y hereda el huerto su hijo mayor, Juan José. Quien lo tiene hasta su muerte en 1881.
Casa de Tomás
1881.- Soltero y sin descendencia Juan José, sus bienes (Casa, Majá Blanca y huerto) se los reparten sus 2 hermanos. Tocándole el huerto a Tomás, casado con Amalia Fernández Fernández, una pariente de Alconera.
1897.- Fallece Tomás, y el huerto lo van heredando
sucesivamente sus tres hijos. Primero Carolina que muere en 1917, después María Josefa en el 20, para terminar en Antonio. Todos solteros y sin descendencia conocida.
1934.- Muere Antonio. En la escritura de partición de la herencia de Antonio, muerto ese año, el huerto se lo adjudican a Felisa Ramírez Torres, propietaria también en ese momento del huerto Chico. Aunque seguramente ya estuviera vendido en documento privado a D. Juan Oliva Naharro, casado con Doña Juliana Soto y Rey.
1955.- Juan Oliva muere y le suceden sus 4 hijos: Hipólito, Mª Josefa, Juan y Sebastián, teniendo el usufructo la viuda. Sería por esta época cuando señá Dolores la de los "altamuces" los llevaba a las albercas a endulzar.
1974.- Los 4 hijos lo venden a Alfonso García y Piedad Ladera.
2023.- En la actualidad es propietaria su hija María del Carmen.



3.- EL HUERTO DE NINA


Aunque la parcela que lo contiene es la de mayor tamaño, poco más de una hectárea, la superficie dedicada a huerta viene a ser 2 celemines, unos 1.000 m2. Tiene una alberca (más conocida por La Romana), y una casa construida en los años 70.
Casacalle la Callita 5 y árbol de los Mexía
1748.- Lo nombran en la constitución de la fundación del “vínculo” de misas de las hermanas Pérez Román, como lindero con el huerto Chico. Al poniente, “huerto de los herederos de Alonso Mexía Gata...” Precisamente el notario ante el que hicieron los testamentos las hermanas.
Al fondo, la casa del huerto de Nina


1793.- Los propietarios del huerto Grande, Jose Martín Y María Pascual, lo hipotecan como fianza para arrendar los diezmos. En la escritura, aparece como propietario del huerto de Nina, Juan Martín Chaves.

1821.- Hasta este año, no encontramos referencia alguna de la propiedad del huerto. En este año, el cura D. Cayetano Lozano decide dividir los bienes de su vínculo para vender algunos, Y aparece como propietario o arrendatario del huerto lindante (el de Nina), un tal Juan Martín, posiblemente de 2º apellido Mangas, y tío o pariente de las propietarias del huerto Grande, las hermanas María e Isabel Martín.

1835.-Llega un párroco nuevo, D. Juan López Nieto, natural de la Parra, quien para 1852 tenía ya un patrimonio considerable. Pronto se va de la casa curato y compra la casa nº 7 de la calle San Cristóbal. Adquiere tierras de labor, entre las que se encontraba el huerto de Nina, y hace una buena cabaña ganadera.
Casa de D. Juan López Nieto

1861.- Muere D. Juan, dejando muchas deudas. En primer lugar, en las cuentas de la iglesia debía más de 5.000 rrs. Otros 2.160 por no haber llevado a cabo una obras en la casa curato durante su estancia. Deja a deber también prestamos que le habían hecho varios vecinos, como Trinidad Gamonal y Juan José Ramírez. El huerto lo tenía arrendado por 300 reales al año.
Casa de Francisca T,
Como sus herederos renuncian a la herencia, al final, sus bienes se venden judicialmente. Comprando el huerto Francisca Torres Torres.
1865.- Francisca compra el huerto, y en ese momento es la propietaria de este huerto y del Chico que había heredado de su padre. El de Nina se lo arrienda al forastero Juan María Iglesias.
1870.- Muere Francisca, y aunque en la escritura de partición de su herencia no aparece, pasa a su hijo Cayetano. A éste le sucede en el huerto su hijo Nicasio Torres Ramírez,
1922.- A la muerte de Nicasio pasa a su hijo Vianor, que casa en agosto del 17 con su prima Mª Josefa Torres. Tendrían un varón, Nicasio, y tres hija: Rita Elisa y Bernardina “Nina”.
Casa de la plaza. La viuda Mª Josefa, 1929, con sus 4 hijos (Nina en brazos)
A la izquierda, Nina con las 3 sobrinas propietarias actualmente del huerto.

1928. Muere Vianor con 43 años, al poco tiempo de haberse trasladado a la casa de la Plaza.
Poco después de la Guerra mueren Rita y su madre, M.ª Josefa, adjudicándose el huerto la pequeña, “Nina”.
En la actualidad, pertenece a las tres hijas de su hermano Nicasio.


Canasto de señó Juan el del Huerto

1974 escritura de compra